Muchos empleados ya no trabajarán a tiempo completo en la oficina. Esto requerirá un replanteamiento masivo por parte de los jefes. A medida que la gente vuelve a la oficina, hay dos cosas claras.

En primer lugar, el trabajo a distancia siempre existirá.

En segundo lugar, no debe parecer un enfoque improvisado, abandonado apresuradamente ante una pandemia mundial.

Todas las encuestas muestran que la mayoría de los trabajadores del conocimiento tienden a trabajar a distancia al menos una parte del tiempo. Pero estos acuerdos híbridos exigen un gran cambio de mentalidad por parte de los jefes, tanto en lo que respecta a los horarios individuales como a la visión de la organización en su conjunto. Ya no se puede gestionar a los trabajadores remotos como si fueran oficinistas con oficinas alejadas. Tampoco pueden seguir tratando los días que pasan en la oficina como días de trabajo “reales” y deducir el tiempo que los empleados pasan en casa.

En cambio, los jefes deben hacerse la pregunta que nunca se han tenido que plantear: ¿cómo se gestiona un lugar de trabajo en el que los días de oficina y de casa se utilizan para el trabajo que mejor se adapta a la situación?

Así es como se hace:

Establecer directrices claras para las circunstancias de “trabajo necesario” y “trabajo libre”.
Los jefes deberían empezar por hacer una lista de los tipos de trabajo y reuniones que se benefician enormemente de la interacción cara a cara. La mayoría de la gente también considera más eficaz celebrar reuniones de brainstorming o de resolución de problemas en persona, ya que las reuniones consecutivas pueden generar ideas y soluciones que pueden no surgir si sólo se comunica a través de una pantalla. Y, por regla general, cualquier conversación difícil es mejor hacerla en persona.

Pero hay muchas reuniones que pueden llevarse a cabo con la misma eficacia -si no más- a través de videollamadas. Por ejemplo, en las reuniones de progreso diarias o semanales o en cualquier otra reunión en la que se mire la pantalla juntos. Cada lugar de trabajo puede ser diferente, y cada jefe debe determinar qué normas tienen más sentido.

Considere las semanas de oficina, así como los días de oficina.
A veces, una semana completa (o dos) en la oficina es mucho más útil que un día o dos. Puede ser útil reunir a todo el mundo en la oficina durante una o dos semanas al principio de cada proyecto o trimestre para establecer contactos y ponerse de acuerdo para el siguiente gran reto.

Estoy trabajando en un proyecto anual para un cliente que me hace ir a su oficina durante una semana completa, unas cuatro semanas antes de que el proyecto comience en la obra. Esto hace que el sprint final de colaboración y control de calidad sea mucho más rápido, ya que puedo trabajar codo con codo con el diseñador de informes y entregar nuevos dibujos cada pocas horas en lugar de esperar a la respuesta por correo electrónico.